Ya lo dijo Jiddu Krishnamurti, "No vemos las cosas como son, sino como somos", he aquí que este espacio sea reflejo de la manera en que vivo el mundo, la manera en que veo correr las horas del día y en cómo descifro el secreto del cielo nocturno para fascinarme siempre.
"Cuéntame una historia", "escribamos un libro", "me enamoré de tu cuento", "tan lindo tu poema"; ¿Cuántas han sido las frases que he oído de la voz de tantas mujeres que han hecho volar mi imaginación y dar un vuelco en el corazón?; he perdido ya la cuenta, si es que alguna vez existió alguna, pero no es ese el motivo que me induce a escribir esta tarde, creo es una pérdida de tiempo adentrarse en semejantes divagaciones, y sin embargo, ¿no es acaso una de las mejores maneras de perder el tiempo?, recordar viejas batallas, esas grandes victorias, aquellas penosas derrotas y esas heridas en el costado del enemigo que sabemos aún le duelen, al menos cuando hace frío. Recordar es volver a vivir, lo dice el proverbio popular y es tan aterradoramente cierto como para ignorarlo, sorprenderse a si mismo dentro del embeleso de bellos tiempos pasados, en el análisis critico de los errores, en la amarga contemplación de nuestras tragedias es en parte lo qu...
Chomsky La muerte es el destino final de todo lo que vivió, vive y vivirá, pero ¿qué es la muerte? "La muerte es sólo una ilusión", dijo la figura negra detrás de Edmund Sinclair, el más grande mago y escapista, quien por desgracia fallaría en su último escape. Así como Sinclair la muerte está presente cada vez que algo muere, no sólo en su faceta antropomórfica sino en todas y cada una de sus formas. Desde la bacteria sospechosamente más oscura y cuyo flagelo parece una guadaña hasta los enormes esqueletos que surcan los océanos. La muerte llega a toda criatura. En su palacio alojado en el desierto del tiempo la muerte ve las vidas ir y venir a través de los relojes de arena. Dentro de los aposentos de la muerte existe una habitación con estantes tan altos como montañas y que se extienden hasta donde alcanza la vista, la habitación de los relojes, debidamente arreglados por especie y ubicación. También existe la otra habitación, es más pequeña pero aún así con...
Demonios. la noche está llena de demonios, demonios que hablan en tu oído, que siembran dudas y mentiras y que se alimentan de esperanzas. Demonios de temores e ilusiones, de azufre, carbón y fuego, que queman todos tus sueños y llenan de ceniza tu vida. demonios que reptan en la sombra que sobre su vientre avanzan sin hacer el mas mínimo ruido para llegar a su objetivo. Demonios que viven en ti, y que sin darte cuenta alimentas hasta que son tan grandes que logran tomar el control de todo. Y es entonces, cuando todo, todo lo que has querido y amado se derrumba frente de ti en una agonía lenta y dolorosa. ¡Maldito demonios sin rostro! Cuanto detesto saber que ellos, poco a poco transforman la vida y jamas verlos a los ojos. Y por más que lucho contra ellos, parece que son infinitos, nunca me alzaré en victoria, si apenas caen, otros se levantan. Pero no detengo la batalla nunca, rendirme no es una opción para mi, esto es hasta el fin...
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