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Corazón

Isabela no tuvo una vida fácil, había quedado huérfana cuando apenas era una niña, la vida en los orfanatos está llena de privaciones, de ilusiones rotas y de un futuro incierto. Su adolescencia fue incluso más complicada, con el desarrollo de su cuerpo vienen no siempre cosas buenas, cómo solían decir las monjas, una pareja la había adoptado pero por desgracia el hombre la había violado y la mujer la había llevado a un burdel para vender su cuerpo, era imposible imaginar un ápice de felicidad en una vida como la suya. Entonces fue que conoció a Mario, él trabajaba para una organización dedicada a rescatar niños de la calle y mujeres explotadas, justo el día que, junto con policías y granaderos, irrumpió en la casa de la madama donde Isabela era ofrecida al mejor postor. Todos los implicados fueron arrestados y las mujeres llevadas a casas hogar. Mario se encargaba de visitarlas, saber que estuvieran a gusto y que aprendieran algún oficio que los alejara de la mala vida en que habí...

Del frío.

Creo que nadie puede recordar la primera vez que sintió frío, quizás porque éramos demasiado pequeños, quizás porque no le dimos importancia, o porque no entendíamos que pasaba. La primera vez que sentimos frío, fue el instante mismo de venir al mundo, eso, el frío, fue la carta de presentación con que el mundo nos recibía, un gélido abrazo y un presagio de cómo funcionarían las cosas. Porque el mundo es frío y puedo decirlo sin temor a equivocarme, aunque poco puedo yo saber al respecto, hemos de preguntar a los sin voz, a los sin techo, a aquellos que duermen bajo un mísero pedazo de papel o cartón en la banca de un parque. Pero no sólo está el frío de los elementos, lo que más víctimas cosecha en las heladas es el frío de los corazones de aquellos, que viendo sufrir al desvalido miran a otro lado, incapaces de sentir la más mínima compasión por él, por un hombre cualquiera, por un “Don Nadie”.     ...

No te necesito.

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Directamente del baúl de los recuerdos les quiero compartir esto que ya lleva vario tiempo ahí juntando polvo, hay una historia muy interesante detrás de estas líneas pero de eso no ahondare en este momento. No te necesito . Cuanta razón debes tener al decir que no te necesito. No necesito tus ojos como mi espejo, tu mirada que me hace sentir que todo lo puedo, tus brazos que me quitan el enojo ni tus labios en mi frente cuando duermo. No necesito tu visión de un mundo alterno, la música de tu risa en mi cerebro, sentir que te hacen falta mis consejos, ni ponerte en una bolsa plástica el almuerzo. No necesito palabras nuevas en mi vocabulario, taxidermia, tránsito, brocolo o enfurruñado. Ni tu entrecejo fruncido cuando te enojas y te das cuenta que te has equivocado. No necesito verte entrar a la casa cansada del tráfico y la calle buscando el sofá para tumbarte, ni tomar tus pies y darles un masaje. No neces...

Al filo de un buen tabaco.

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De unos ayeres hacia acá... Y veo al sol rojo caminar por el firmamento, abriéndose paso entre las nubes, abatido por otro día  de su cansada travesía a lo largo del cielo. Doy otra calada al cigarro, aspiro ese humo que me tranquiliza, me ayuda a pensar y se lleva años de mi vida, con cada inhalada. Lo retengo en mis pulmones y lo dejo salir despacio para sentir su sabor de nuevo al salir por mi boca. Las nubes toman formas curiosas mientras cambian de tono al pasar las horas, mientras se hace de noche, cambian de rojo a rosa, violeta, lila, hasta volverse grises en la oscuridad y se iluminadas por el fantasma de la luna. Miro la ciudad que antes era tonos pardos, ahora todo es luz y colores vivos, el ruido de los autos, su andar por esas redes de asfalto, concreto y numerosos baches. Y respiro de nueva cuenta ese humo que abrasa mi interior con su suave esencia, lo acerco a mi boca, lo inhalo, lo libero y su esencia se queda conmig...