Del frío.

Creo que nadie puede recordar
la primera vez que sintió frío,
quizás porque éramos demasiado pequeños,
quizás porque no le dimos importancia,
o porque no entendíamos que pasaba.

La primera vez que sentimos frío,
fue el instante mismo de venir al mundo,
eso, el frío, fue la carta de presentación
con que el mundo nos recibía,
un gélido abrazo y un presagio
de cómo funcionarían las cosas.

Porque el mundo es frío
y puedo decirlo sin temor a equivocarme,
aunque poco puedo yo saber al respecto,
hemos de preguntar a los sin voz,
a los sin techo, a aquellos que duermen
bajo un mísero pedazo de papel o cartón
en la banca de un parque.

Pero no sólo está el frío de los elementos,
lo que más víctimas cosecha en las heladas
es el frío de los corazones de aquellos,
que viendo sufrir al desvalido
miran a otro lado, incapaces de sentir
la más mínima compasión por él,
por un hombre cualquiera,
por un “Don Nadie”.                                                                                             

El mundo es frío, no hay duda,
lo digo y no me canso de hacerlo,
pueden corroborar mis palabras
todos aquellos que han amado
pero que no han sido correspondidos,
ellos, y yo también, saben lo frías
que son las noches sin la mujer amada,
sin la pasión de sus caricias,
sin el fuego de sus labios
ni el éxtasis de dormir a su lado.

EL mundo es frío, inhóspito y cruel,
pero no es mi finalidad ser fatalista,
no podemos esperar nada más que eso,
ha sido así desde antes de nosotros
y puede seguir siendo así, más adelante
cuando nos hayamos ido,
pero mientras estamos aquí,
¿Por qué no darle un poco de calor?

Calor nos sobra, es innegable,
nos ruborizamos con sólo una sonrisa,
hay amantes que no conocen el invierno.
que para ellos es una consecución
de primaveras y veranos entre las sabanas,
si comprendiéramos el valor calórico de una caricia
no nos quitaríamos las manos de encima.

El mundo es frío, no cambio de opinión,
pero nosotros no hemos venido a él
a sencillamente pasar frío, venimos a cambiarlo.
Poco a poco, caricia a caricia, sonrisa a sonrisa,
paso a paso, de la mano podríamos preguntarnos:
¿a dónde llegaremos si amaramos de verdad
y dejáramos de comportarnos como idiotas?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ideario.

Chomsky

Demonios.