Réquiem por la otra tú.
Tú no eres tú.
Y no, no es filosofía barata,
ni esas estupideces esotéricas
que hay cada idiota que se cree.
No, lo digo por lo que veo en ti,
mejor dicho, por lo que ya no veo en ti,
no te reconozco, no sé si eres tú,
bien podrías ser otra mujer cualquiera,
otra con tu cara, tu pelo, tu risa.
O podría ser que a tu cuerpo
le extrajeron el alma con un bisturí,
le cosieron la de ésta mujer hueca
y la verdadera tú está sola,
pasando frío, metida en formol,
un alma en la repisa ignorada
del laboratorio de algún loco.
Me duele ver a ésta que dice ser tú.
duele verla bailar, verla reír,
duele que no seas tú en realidad,
me dueles y te extraño.
Extraño nuestras tardes, nuestras risas,
esas que sí tenían sabor a ti,
te extraño, mil veces te extraño
y esta mujer que se parece a ti,
finge tener tu mirada, pero miente,
basta un instante para notar
que en sus ojos falta brillo,
pues sus ojos son opacos, grises, muertos,
no son ojos color paraíso como los tuyos.
Aun así ésta mujer que no eres tú
no merece mis palabras, no merece mi voz
y no merece escuchar que te extraño,
jamás escuchará de mi ni un lastimero "vuelve".
No. nunca lo ha de escuchar,
porque no eres tú, si fueras tú,
estaría a tus pies, de rodillas, derrotado
y sin más que un "te necesito" en los bolsillos.
Has muerto, lo sé, no hay duda,
puedo sentirlo aquí en mi pecho,
como siento morir una pequeña parte de mi,
cada vez que ésta otra tú
se atraviesa sin querer en mi camino.
Paliacci.
Y no, no es filosofía barata,
ni esas estupideces esotéricas
que hay cada idiota que se cree.
No, lo digo por lo que veo en ti,
mejor dicho, por lo que ya no veo en ti,
no te reconozco, no sé si eres tú,
bien podrías ser otra mujer cualquiera,
otra con tu cara, tu pelo, tu risa.
O podría ser que a tu cuerpo
le extrajeron el alma con un bisturí,
le cosieron la de ésta mujer hueca
y la verdadera tú está sola,
pasando frío, metida en formol,
un alma en la repisa ignorada
del laboratorio de algún loco.
Me duele ver a ésta que dice ser tú.
duele verla bailar, verla reír,
duele que no seas tú en realidad,
me dueles y te extraño.
Extraño nuestras tardes, nuestras risas,
esas que sí tenían sabor a ti,
te extraño, mil veces te extraño
y esta mujer que se parece a ti,
finge tener tu mirada, pero miente,
basta un instante para notar
que en sus ojos falta brillo,
pues sus ojos son opacos, grises, muertos,
no son ojos color paraíso como los tuyos.
Aun así ésta mujer que no eres tú
no merece mis palabras, no merece mi voz
y no merece escuchar que te extraño,
jamás escuchará de mi ni un lastimero "vuelve".
No. nunca lo ha de escuchar,
porque no eres tú, si fueras tú,
estaría a tus pies, de rodillas, derrotado
y sin más que un "te necesito" en los bolsillos.
Has muerto, lo sé, no hay duda,
puedo sentirlo aquí en mi pecho,
como siento morir una pequeña parte de mi,
cada vez que ésta otra tú
se atraviesa sin querer en mi camino.
Paliacci.
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