De locuras y sin sentidos.
Si un día me preguntasen "¿cómo es que la conocí?" no sabría qué responderles, porque yo mismo no lo sé. Sólo recuerdo que llegó de la nada una noche, como esa brisa de la tarde cuando sientes que no puedes más, le dio a mi vida un respiro y me hizo sonreír. No está de más decir que pocas veces nos vimos en persona, pero si me es posible resumir esas veces en una palabra, la única con la que puedo relacionarlo es con "embeleso", la recuerdo a ella tan perfecta, como recuerdan los viejos los tiempos de sus antiguas glorias, la recuerdo tan cálida, como los hombres solitarios recuerdan el abrazo de una madre y por sobre todo la recuerdo tan libre, como los hombres no son capaces de concebir la libertad. No es que ella fuera el amor de mi vida, puede que fuera algo más que eso, quizás fuera el amor de mi próxima vida a quien he encontrado aquí como promesa del después, o también fuera el amor de mi vida anterior, quién sabe si aún a pesar de la mue...