Mi musa...
Mi musa duerme tranquila sin enterarse del mundo, su respirar es suave y terso así como deben ser sus sueños, la calma que emana de su imagen de ángel dormido arrulla la noche y adorna el silencio. En ocasiones se inquieta, de manera aleatoria cambia de postura a otra que le resulte más cómoda, yo la veo desde mi habitación con los ojos cerrados, imagino como es que pasa las noches en que sé que está durmiendo y me alegro y me divierto en esas madrugadas en que es probable que también siga despierta y lejos de casa.
Ella tampoco se entera aún del mundo que crea en mi mente con su sola presencia, ajena a toda revelación por parte mía sigue su vida a según sus términos, yo por mi parte sigo de igual manera la mía. Pero hay algo que nos entrelaza sin que tenga que ser sabido por el dominio público, es esto que causa en mi desde atrás del escenario, desde los rincones y las sombras más oscuras de mi mente. Ella me inspira, de mi pensamiento brota sin fin un manantial de ideas cada vez que evoco su recuerdo.
Puede ser la protagonista de mis febriles cuentos dulces o un simple peatón que transita bajo la lluvia con sus botas y paraguas mientras yo dibujo con letras una ciudad donde se ha de cometer algún crimen o injusticia. De una u otra forma ella se hace presente mientras escribo, como si el caminar de la pluma sobre el papel fuera un llamado irresistible a su recuerdo, como si pensar en su imagen formara parte del engranaje de mi fluir de ideas. Por eso es mi musa, por ella creo mundos y realidades donde poco o mucho existe, porque en cierto modo la necesito y mi alma me pide tenerla, mas sabiendola ajena a mí, mi mente encuentra remedio al incluirla dentro de mis historias, aunque sea solo una mirada fugaz de alguna extraña que cruza por un instante el camino del héroe de mi cuento, o la sutil caricia que recibe algún cachorro perdido que es causa de alguna tragedia, o mil y un formas en las que la puedo ver a medida que escribo.
Mi pluma no descanza entonces, paso noches en vela, porque en mis sueños jamás puedo verla, en mis sueños reinan los fantasmas de la duda y la cobardía, demonios de miedo e impaciencia, que tratan de hacerme dejar de escribir, porque "la vida se me va en ello" me dicen, pero, ¿no es vida acaso hacer lo que uno ama? Entonces me siento más vivo con pluma en mano y palabras sobre papel que escuchando sus siseos en mi oreja mientras descanso. Mi musa sabe lo que es, pero no sabe lo que representa para mí, y yo quiero a mi musa por todo lo que genera en mí, pero también por lo que ella es por su mirada de luz y su espalda de cielo.
Anyway, I want you muse, bye...
Luis.
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