Versos indecentes.

Anoche soñé contigo,
con tu sonrisa de niña,
con tu mirada de fuego.
Soñé que estabas conmigo
metida aquí en mi cama,
sin más palabras
que un par de besos.

Recordé tu cuerpo,
tu piel, tu calor, tu esencia
y los infinitos lunares
que bajo tu falda escondes.
Volvió a mi mente
el sonido de tu voz,
tu aliento, tus gemidos,
lo que tus noches esconden.

Me perdí nuevamente
en tus ojos, como dice Sabina,
color verde mariguana,
me embriague del fantasma
de tus besos y caricias,
de lo que eras, de lo que me falta.

Te tuve esa noche,
como tantas veces
y como nunca antes.
la mañana llegó
y huiste como las malas amantes,
sin un adiós ni un beso
de despedida de tus labios.

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