Ellas
Cansado ya de tantas mentiras, de tantos adioses sin después, de las despedidas sin estación ni lágrimas de distancias olvidadas, he decidido escribirte estas líneas, son letras sin nombre ni apellido, en realidad proceden de mi necesidad de sacar de mi cabeza tantas conversaciones entre fantasmas, esos infinitos diálogos que jamás sucedieron y que no existirán en esta versión de la realidad.
En ocasiones me pregunto si el olvido que a veces me invade de ti es mutuo, si lo que a veces paso por alto también lo pasas tú, si las calles ya te dan igual como me pasa a mi, si ya no recuerdas lo que hayamos tenido juntos. Y es que te quise, sin embargo, me parece tan lejano ya lo que tuvimos, es como una niebla de algo que de verdad parecía real. No olvido por supuesto el sinnúmero de mentiras que nos dijimos, mentiras fáciles de recordar, repetidas una y otra vez por nosotros y por todos aquellos antes de nosotros, "no eres tú, soy yo", "lo mejor será que cuando no sintamos lo mismo dejarlo, y estará bien", "para siempre", "todavía podemos ser amigos".
¿Por qué nos mentimos tan descaradamente?, sea lo que sea que nos motive me parece perverso. Porque la verdad no enamora, nadie ama a quien dice la verdad a la cara, quizás los finales serían mas sencillos si no nos vieramos la cara de tontos el uno al otro, si fuera un juego y ambos se supieran jugadores y no un jugador y lo que sea que terminé siendo la otra persona, sirrna-kraken, Blanca Nieves-enana, bruja-princesa.
Estoy frente a la máquina y pienso en ti, en la otra tú y en ella de nuevo, porque son la misma aunque sean distintas personas, aunque sean tan diferentes, todas tienen lo mismo, yo las quise, una pequeña parte de mi se quedó contigo, con ella y con la otra tú, he extirpado parte de mi alma para que la tuya la lleve colgada del cuello, la de ella la ostente de pendiente y la otra tú la esconda dentro de su cintura. Eso las une y las hace unicas, distintas de todas aquellas que pasaron por mis labios y mi cama. Tantas almas perdidas y sólo ella, la otra tú y tú me han pasado por el corazón. No es que sea frívolo, ni que no sienta nada, sí, he querido, he deseado, no soy ajeno al mundo, pero lo que se definiría como amar en el sentido más exacto de la palabra, no va más allá de ella, de ti y de la otra tú.
El pasado no tiene porque atormentarnos, por eso escribo esto, para que las cosas fluyan, para que el tiempo, la vida, nuestro camino hacia la muerte no se estanque, nada más por eso, lamento que lo nuestro no pudiera ser y que tú, ella y la otra tú ahora sean ajenas y distantes, pero así es esto, la vida no está escrita, habrá otros labios, otros cuerpos, otras madrugadas a escondidas y es posible que exista otra alma donde perder un poco de mi, y como la suerte es justa me dé algo de ella, tal como tú, ella y la otra tú me dejaron antes, una mirada, una sonrisa, un par de gemidos. Cosas que cargo en el saco de huesos que tengo por pecho.
Sin más que decir que un adiós inútil, me despido, Au revoir, buena suerte en París.
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