De hombres rotos.

Esa frase me martilleó la cabeza tan sólo
por el tono de amargura con que esa mujer
se la dijo a su compañera de mesa en el café;
"todos los hombres son iguales".

Lejos de pensar que estaba equivocada,
y luego de meditarlo por un buen tiempo,
un par de días y unos cuantos buenos cafés,
he decidido que tiene toda la razón.

No, no es que piense que todos somos idiotas,
sino que en realidad todos estamos, rotos,
y no, no nos falta otra parte u otra mitad,
estamos rotos, sin remedio ni arreglo posible.

No es fatalismo, es pura y dura realidad;
he de explicarme, todo hombre que se digne de serlo
ha sabido lo que es amar con toda el alma,
los que digan que no, aun no les llega el día.

Sin embargo, el amor no es como creemos,
las cosas no siempre salen bien, y a veces,
más frecuente de lo que quisiéramos,
nos equivocamos y cometemos errores muy caros.

Como enamorarnos de la mujer equivocada,
pero enamorarnos de verdad y no ese amor
de "palabras bonitas y te llevo a la cama",
entonces es que arruinamos nuestra vida.

Porque queramos o no, nada será lo mismo
luego de que esa mujer te rompa el corazón,
porque podrás ver cómo, en efecto dominó,
todo, absolutamente todo en lo que crees,
así de golpe y sin piedad se va a la mierda.

No es fácil superar eso, es posible claro,
pero hay heridas que no sanan, hay golpes 
que no mejoran aun con todo el tiempo del mundo
y una gran parte de ti se pierde para siempre.

Esa parte de ti jamás la vas a recuperar
y lo peor es, que no sólo te va a joder la vida,
se la va a joder a todas las mujeres 
que conozcas en el futuro; y es una lástima.

Es una lástima porque ella no tendrá
ni la culpa, ni idea de porque a ti,
que eres a quien ella escogió de los demás,
te importan tres pimientos sus emociones.

Porque a ti no te entusiasma pasar tiempo juntos,
porque tus mensajes son de una linea
o en monosílabos si no estás de humor,
mientras que hay una fila de ilusos
enviándole cartas de amor
y poemas que Neruda mismo aprobaría.

No, ella jamás tendrá idea de lo que pasa,
que tu vida está rota en un "antes y después",
que existe una fecha exacta en que como hombre
necesitas todas tus fuerzas para salir de la cama
y no mandar al mundo al carajo ese día.

Es que ellas no entienden, no propiamente,
el mundo de ellas es distinto al nuestro,
a ellas se les escapan los "te amo",
a un hombre de verdad si no lo siente
no se lo sacas ni a punta de cuchillo.

Ellas sin muy expresivas, pero pocas
de sus emociones llegan más allá de su piel,
un hombre puede no mostrarlas mucho
pero todas sus emociones vienen desde el alma.

Lo fatídico es que nadie puede repararnos,
ni siquiera aquella que nos rompió,
estamos condenados a vagar por este mundo 
cargando las fisuras, las cicatrices 
y las partes rotas que duelen con el frío.

Aprendiendo a ser felices a pesar de ello
y esperando encontrar a aquella que nos quiera
sin querer nada a cambio, porque el cuerpo
estará dispuesto, pero el espíritu jamás.

Paliacci.

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