Méritos.

En mi hora más oscura pienso en ti,
como los ciegos acuden al recuerdo de la luz.
Pienso en ti, me dejo inundar por la melancolía
y me vuelvo un lago, un mar de lágrimas contenidas.

¿Por qué todo esto vuelve ahora?
No encuentro una respuesta, no al menos,
una que me convenza de que tiene sentido.
Por los dioses, ya eres pasado, ya estás lejos.

Quiero creer que éste es un dolor fantasma,
que lo que me duele es el pedazo de corazón
que me amputaste con tu partida, que no es,
sin embargo, toda mi alma la que duele esta noche.

Te llevaste demasiado de mi, tanto tanto,
que el amor para mi es sólo un recuerdo,
que otros labios me saben a hiel, que es difícil,
que mi alma no ha vuelto a sentir la de alguien más.

la memoria no me falla, yo ya había pasado por esto,
sentado en un escritorio no muy parecido a éste,
con el alma destrozada y la ilusión por el suelo.

De amor nadie se muere,  las partes que nos faltan
poco a poco vuelven a crecer, pero crecer duele,
se dice que el dolor nos nubla la vista, quizás entonces,
el dolor del alma nos nuble también el recuerdo.

Me cansé de repetirlo, creo que ya vivo en lo absurdo,
será el cambio de horario, será la falta de sueño,
que me hacen ver fantasmas, que traen muertos a la vida.
Por lo que fuese, te extraño, únicamente esta noche,
al amanecer pretendo encerrarte en el baúl del recuerdo,
a donde perteneces, donde merecemos estar uno del otro.

Paliacci.

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