Esto NO es una entrada en el blog (Minerva).
Pues nada que no voy a publicar por un tiempo. No es que no tenga qué publicar, sino que estos próximos tres meses vuelven a ser los más cansados del año, de entrada es fin de año y la carga laboral aumenta en el rubro de servicios y alimentos, ya sea porque el frío le da pereza a la gente o porque los paisanos y los pochos vienen del vecino país del norte, se hace más difícil tener energía para publicar. Aunado a eso, estoy trabajando en un proyecto grande, mi novela, que a pesar de traer dando tumbos en mi mente por años por fin tiene un arco argumental lo suficientemente solido como para que yo piense que por fin estoy listo para escribirla. Escribir una novela no es tarea sencilla, a diferencia de leerla que es de lo más sencillo del mundo, requiere planificación, dedicación y una atención desmesurada, ¿ya dije alguna vez que ser escritor es tan cansado como ser dios?
Otro motivo por el que no me es factible sentarme en el banquillo de redactor y editor es que inicio con la odisea de volver a la escuela luego de un lapso bastante largo de dejarlo de lado y de no considerarlo realmente, hay muchas cosas oxidadas en mi cerebro, hay que darle algo de mantenimiento y darle una actualizada. Es como todo, uno no se va a la playa sin mandar el coche al taller antes, de igual manera tengo que repasar muchas cosas y aprender otras nuevas y no me es posible mantener todo el ritmo de vida de tener una cuádruple vida, de trabajador/editor/escritor/estudiante. Me quedo con la triada que me es necesaria, pero hasta ahi, que necesito un clon o un asistente que lo hiciera por mi.
De momento y para que no quede sólo en el registro publico éste poema que se quedo pendiente desde hace semana y media. Hasta pronto.
Otro motivo por el que no me es factible sentarme en el banquillo de redactor y editor es que inicio con la odisea de volver a la escuela luego de un lapso bastante largo de dejarlo de lado y de no considerarlo realmente, hay muchas cosas oxidadas en mi cerebro, hay que darle algo de mantenimiento y darle una actualizada. Es como todo, uno no se va a la playa sin mandar el coche al taller antes, de igual manera tengo que repasar muchas cosas y aprender otras nuevas y no me es posible mantener todo el ritmo de vida de tener una cuádruple vida, de trabajador/editor/escritor/estudiante. Me quedo con la triada que me es necesaria, pero hasta ahi, que necesito un clon o un asistente que lo hiciera por mi.
De momento y para que no quede sólo en el registro publico éste poema que se quedo pendiente desde hace semana y media. Hasta pronto.
Minerva.
No puedo dormir, mi cuerpo cansado lo pide,
mi mente sin embargo se obstina, en ti,
en ese fugaz recuerdo de hoy verte,
de saberte real, tangible aunque
distante y en cierta forma imposible.
Tal vez en otras vidas nos conocíamos,
tal vez sólo trato de justificar mis ideas,
de justificar ese flechazo al verte,
de tratar de entender en mi propia lógica
mi repentina aceleración cardíaca.
No te conozco, es verdad,
pero me has llamado la atención,
más que eso, haz despertado mi curiosidad,
haz hecho de mi propio control un caos
con el solo hecho de existir.
Es efímero lo sé, tú no tienes idea,
presiento que me he metido de nuevo
en estos ciclos unilaterales que en ocasiones
tocan a las puertas de mi alma,
invitadas siempre de mi imaginación,
inquilinas nunca de mi vida.
Aquí estoy entonces, pensándote,
imaginando en mi mente mil y un maneras
de acercarme a ti si te vuelvo a ver,
reprochándome a mil voces,
haber sido como el chinito
y quedarme “nomas
milando”
cuando te tuve cerca.
Te he llamado Minerva,
porque es el nombre que me gusta
con tu recuerdo y sé que
cuando te vuelva a encontrar
o si emprendo la odisea de tu búsqueda,
voy cepillo de dientes en mano
dispuesto a todo por ti.
Paliacci.
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