Con ojos de ayer.

Fue una noche fría de diciembre,
recordé que te quería,
viajé al pasado,
te vi de nuevo como antes,
como nunca y como siempre.
  
Te recordé en el momento
de no conocerte
cuando tu voz no tenia voto
ni valor en mi vida,
y sin querer te ame.

Ame no conocerte,
no conocer tus reacciones,
tus rutinas ni tus manías;
y desee conocerte,
nació en mí ese deseo.

Volví a mi tiempo y a mi espacio,
a donde viajo mientras escribo,
mi mente se ofuscó
y quiso olvidar lo que sentía por ti,
pero en el fondo siempre existió,
como un sueño repetitivo,
un paradigma loco en una máquina,
o un fantasma en mi memoria.

Te ame sin saberlo,
sin que tú lo supieras,
empecé por extrañarte sin tu permiso,
por saber lo que es la soledad 
de tantos años sin verte.

Te ame sin quererlo,
sin decírselo a nadie,
así como se aman las cosas eternamente,
en silencio y con ayuda de la noche,
con un café en la mano
y el alma sobre el escritorio.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ideario.

Chomsky

Demonios.