Todo pasa por una razón.
¿Cuántas veces hemos escuchado esas palabras en boca de algún conocido, amigo o familiar?; la respuesta es "muchas", es incontable la cantidad de veces que la escuchamos y saben qué, es la más grande mentira que nos han hecho creer. Hago aquí un paréntesis para decir que si usted es una de esas personas que cree que su existencia es lo suficientemente significativa en este universo como para que una fuerza misteriosa lo haga girar por usted solamente, hágase un favor y mándeme al carajo de una vez cerrando la página.
¿Saben por qué digo que es una enorme mentira?; es simple, hace bastante tiempo que dejé de creer en esa mierda y la vida es distinta cuando haces eso, es uno de esos parte-aguas en tu vida, como cuando te dicen que los reyes son tus padres, como cuando das tu primer beso o tienes sexo por primera vez, no puedes ver al mundo como lo veías antes de eso.
Y es difícil, porque a veces llevas tanto pensando que las cosas eran así, entonces de pronto ya no lo es y estás solo en un mundo tan caótico, tan discordante y tan dependiente de ti. Te da por querer hacerte un ovillo y que este mundo sin orden gire y gire sin nadie saber a dónde va. Pero no es tan catastrófico en realidad. Cuando dejas atrás ese trauma depresivo inicial todo tiene sentido, el mundo se vuelve más lógico, es sólo causa y efecto, lo que haces repercute, lo que no también.entiendes que todo tiene sentido si lo haces tú mismo. Que hay cosas qué están fuera de tu control porque tu voluntad no es la única que importa o que hace algo en el mundo, porque abandonas la concepción de "MI mundo" y entiendes que compartes una roca flotando en el espacio con miles de millones de personas que hacen y deshacen cosas las cuales tienen consecuencias, siendo éstas últimas las que te llegan. No, no puedes hacer nada con las acciones de los demás, pero puedes cambiar tu reacción antes las consecuencias.
¿Por qué escribo acerca de esto en vez de andar por el mundo conquistando mis sueños?; también es simple: estoy hasta la coronilla de gente que sí cree. En serio, ya no los soporto, ya no sé si catalogarlos como ingenuos, como idiotas, como mediocres, no lo sé. Creo que el origen de toda ésta farsa es, indudablemente, el régimen religioso que tenemos en el país. No me lo tomen a mal pero, la frase "Dios proveerá" me parece tan insultantemente perezosa y mediocre. Lo peor es que los grupos insurrectos de la religión también se la llevan en la maleta cuando cambian de secta o abandonan la religión, cosas como "Dios tiene un plan para ti", "si de verdad lo deseas, el universo conspira para que alcances lo que quieres", "debes enfocar tu energía cósmica en tus sueños", la misma mierda de "todo pasa por algo".
La verdad comprendo porque las personas lo llevan como amuleto por la vida, yo también creía en eso antes, es que es cómodo, es la manera fácil de vivir la vida, es la irresponsabilidad permisible. Vivir así no requiere mucho esfuerzo, te levantas, sales al mundo, haces el intento, si sales cosas salen bien entonces muy bien es tu logro, pero si salen mal, entonces es porque la fuerza misteriosa ha decidido que lo que querías hacer no era para ti, así que mejor fracasa y busca otra cosa. Es tan ridículo que me ha dado vergüenza a mí mismo simplemente haberlo escrito.
Lo que no comprendo es, ¿por qué algo tan personal, como lo es creer que todo para por una razón, lo quieren hacer pasar por cátedra de ley universal?, el consuelo más nefasto que hay es ese, decirle a algún amigo que no tuvo su aumento o su ascenso, o a quien su pareja lo acabe de dejar "todo pasa por algo", en mis oídos suena como "jódete y confórmate", porque es un consuelo que no lleva a ningún lado, que no aporta en nada a su situación y que de nada le sirve.
El mundo es un lugar más bello cuando no esperas que haya un plan, cuando te levantas por la mañana y sabes que lo que sea que te vaya a pasar no depende de nadie más que tú, que lo que está fuera de tu control sabrás como afrontarlo, que tus logros sí son tuyos y que tus fracasos no forman parte del plan, que puedes detenerte y pensar que salió mal y volverlo a intentar para alcanzar el triunfo, más sabio, mejor.
Los exhorto a que lo intenten, a que vivan su vida bajo sus reglas, no las de una fuerza mística, misteriosa e inexistente. De momento les dejo este pequeño texto que está inspirado en el texto de arriba.
Los niños eternos.
Pululan las calles, las avenidas, las ciudades
van con la cabeza baja, vagan con el alma encogida,
huérfanos eternos de la vida y la muerte,
imploran con las manos en alto, siempre, ruegan
y en sus ruegos agotan su soplo de tiempo.
Los veo por ahí, con el paraguas cerrado
viendo desde el portal al que se moja a media calle,
se les encoge el corazón con el niño hambriento
mientras tiran a la basura las sobras de los platos,
miran por encima del hombro, con desdén y desprecio
pero ellos son buenas personas, ellos van a misa.
Claman por perdón a un padre celestial
que jamás los ha oído, ni los llegará a escuchar,
piden virtudes que tiran a la basura saliendo de ahí,
que las recuerdan a veces, cuando hay que salir en una foto
o cuando hay demasiada gente conocida viendo.
Son los niños eternos, los hay inocentes,
obedientes o malcriados, pero niños,
temerosos del padre golpeador que les contaron
que les daría algo que ya tienen
pero que no saben valorar.
Les prometieron vida eterna,
¿para qué?, si en esta que es finita
por ellos mismos,
no saben qué hacer con ella.
¿Saben por qué digo que es una enorme mentira?; es simple, hace bastante tiempo que dejé de creer en esa mierda y la vida es distinta cuando haces eso, es uno de esos parte-aguas en tu vida, como cuando te dicen que los reyes son tus padres, como cuando das tu primer beso o tienes sexo por primera vez, no puedes ver al mundo como lo veías antes de eso.
Y es difícil, porque a veces llevas tanto pensando que las cosas eran así, entonces de pronto ya no lo es y estás solo en un mundo tan caótico, tan discordante y tan dependiente de ti. Te da por querer hacerte un ovillo y que este mundo sin orden gire y gire sin nadie saber a dónde va. Pero no es tan catastrófico en realidad. Cuando dejas atrás ese trauma depresivo inicial todo tiene sentido, el mundo se vuelve más lógico, es sólo causa y efecto, lo que haces repercute, lo que no también.entiendes que todo tiene sentido si lo haces tú mismo. Que hay cosas qué están fuera de tu control porque tu voluntad no es la única que importa o que hace algo en el mundo, porque abandonas la concepción de "MI mundo" y entiendes que compartes una roca flotando en el espacio con miles de millones de personas que hacen y deshacen cosas las cuales tienen consecuencias, siendo éstas últimas las que te llegan. No, no puedes hacer nada con las acciones de los demás, pero puedes cambiar tu reacción antes las consecuencias.
¿Por qué escribo acerca de esto en vez de andar por el mundo conquistando mis sueños?; también es simple: estoy hasta la coronilla de gente que sí cree. En serio, ya no los soporto, ya no sé si catalogarlos como ingenuos, como idiotas, como mediocres, no lo sé. Creo que el origen de toda ésta farsa es, indudablemente, el régimen religioso que tenemos en el país. No me lo tomen a mal pero, la frase "Dios proveerá" me parece tan insultantemente perezosa y mediocre. Lo peor es que los grupos insurrectos de la religión también se la llevan en la maleta cuando cambian de secta o abandonan la religión, cosas como "Dios tiene un plan para ti", "si de verdad lo deseas, el universo conspira para que alcances lo que quieres", "debes enfocar tu energía cósmica en tus sueños", la misma mierda de "todo pasa por algo".
La verdad comprendo porque las personas lo llevan como amuleto por la vida, yo también creía en eso antes, es que es cómodo, es la manera fácil de vivir la vida, es la irresponsabilidad permisible. Vivir así no requiere mucho esfuerzo, te levantas, sales al mundo, haces el intento, si sales cosas salen bien entonces muy bien es tu logro, pero si salen mal, entonces es porque la fuerza misteriosa ha decidido que lo que querías hacer no era para ti, así que mejor fracasa y busca otra cosa. Es tan ridículo que me ha dado vergüenza a mí mismo simplemente haberlo escrito.
Lo que no comprendo es, ¿por qué algo tan personal, como lo es creer que todo para por una razón, lo quieren hacer pasar por cátedra de ley universal?, el consuelo más nefasto que hay es ese, decirle a algún amigo que no tuvo su aumento o su ascenso, o a quien su pareja lo acabe de dejar "todo pasa por algo", en mis oídos suena como "jódete y confórmate", porque es un consuelo que no lleva a ningún lado, que no aporta en nada a su situación y que de nada le sirve.
El mundo es un lugar más bello cuando no esperas que haya un plan, cuando te levantas por la mañana y sabes que lo que sea que te vaya a pasar no depende de nadie más que tú, que lo que está fuera de tu control sabrás como afrontarlo, que tus logros sí son tuyos y que tus fracasos no forman parte del plan, que puedes detenerte y pensar que salió mal y volverlo a intentar para alcanzar el triunfo, más sabio, mejor.
Los exhorto a que lo intenten, a que vivan su vida bajo sus reglas, no las de una fuerza mística, misteriosa e inexistente. De momento les dejo este pequeño texto que está inspirado en el texto de arriba.
Los niños eternos.
Pululan las calles, las avenidas, las ciudades
van con la cabeza baja, vagan con el alma encogida,
huérfanos eternos de la vida y la muerte,
imploran con las manos en alto, siempre, ruegan
y en sus ruegos agotan su soplo de tiempo.
Los veo por ahí, con el paraguas cerrado
viendo desde el portal al que se moja a media calle,
se les encoge el corazón con el niño hambriento
mientras tiran a la basura las sobras de los platos,
miran por encima del hombro, con desdén y desprecio
pero ellos son buenas personas, ellos van a misa.
Claman por perdón a un padre celestial
que jamás los ha oído, ni los llegará a escuchar,
piden virtudes que tiran a la basura saliendo de ahí,
que las recuerdan a veces, cuando hay que salir en una foto
o cuando hay demasiada gente conocida viendo.
Son los niños eternos, los hay inocentes,
obedientes o malcriados, pero niños,
temerosos del padre golpeador que les contaron
que les daría algo que ya tienen
pero que no saben valorar.
Les prometieron vida eterna,
¿para qué?, si en esta que es finita
por ellos mismos,
no saben qué hacer con ella.
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