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Más que versos.

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Hay gente que va por el mundo llamándose " Poeta" cuando se ha enamorado, cuando les llegan esos instantes cursis en que el mundo es hermoso y color de rosa. Como si la poesía no te brotara por los ojos cuando la ira o la pena ya no caben en el rostro, como si no tuviera forma de castigo en esos amores desgraciados que por azar o por orgullo se quedan a medio camino. Como si no se sintiera como ese vacío en el pecho cuando se está lejos de la persona amada, como si no fuera aquella gélida brisa en el alma de quien sabe su esperanza imposible, como si no fuera el coraje de aquellos que se levantan y claman justicia. ¿Ignorarán acaso que la poesía se vive siempre, a todo hora y en todo lugar? Hay poesía en la risa de un bebé, como en el llanto de un anciano, tanto en el sonido del teclado del oficinista como en el sol que baña la espalda del campesino que labra su tierra. Porque ella nos arrastra por el mundo, en ésta vivimos, morimos, amamos, odiamos...

Gloria y Sebastián I.- Divagante

Él jamás llegó a llamarse “Sebastián”, fue más un seudónimo clandestino que de alguna manera le puso la vida, sin embargo ésta es su historia, porque más allá del nombre de quien es el protagonista, lo importante son los hechos. Sebastián tuvo una buena vida durante su infancia, durante su adolescencia también, podríamos relatar tantas cosas felices de aquellas épocas que los más pesimistas se sentirían abrumados por estas líneas, pero esa no es mi intención, prosigo entonces a hacer felices a aquellos infelices con la vida, contando el inicio de las penas de Sebastián.  Hoy en día es un hombre maduro, tirándole a la mediana edad y viviendo en sus cuarentas, de carácter amable y bonachón que se oculta perfectamente detrás de su semblante serio y escrutador, de complexión media, ni muy obeso ni tampoco un cadáver andante Sebastián recorre el mundo actual de preocupaciones como mejor puede. Uno muchas veces comete errores en la vida y casi siempre los puede resolver, es cuando n...

Gloria y Sebastian

Todas las historias de amor deberían empezar por tener a dos personas que se cruzan un día por casualidad y que desde el primer momento algo les dice que están por tener una de esas aventuras que han de cambiar sus vidas para siempre, que es lo que siempre han estado esperando y que deben dejarse llevar por ese torrente de emociones y acciones que los lleva al clímax de la felicidad dónde a pesar de los problemas y los agravios pueden estar juntos y vivir en la armonía de su amor al caminar  de la mano rumbo al atardecer. O al menos eso es lo que nos han enseñado todo este tiempo, pero, ¿Qué hay de todos aquellos amores difíciles?,  ¿aquellos amores que no caben en el ideal que los libros, la música y las películas nos quieren poner como dogma, acaso no merecen una historia dónde se pueda ser feliz sin ir exactamente de la mano hacia el atardecer rojo? Para ellos es que dedicó éstas líneas, ...

Eugenio.

Eugenio Buendía descansaba recostado sobre la fría porcelana mientras la madrugada transcurría despacio y la ciudad dormía, entonces, el sonido del interruptor y la luz del pasillo lo sacaron de su tranquilidad, además como si eso no fuera suficiente el hombre que entraba en el baño, obligándolo a desaparecer, no venía con las mas higiénicas intenciones. Cuan triste era la “no-vida” de Eugenio, si al menos el destino hubiese sido más compasivo con él, al final de su vida, no se hubiera convertido en el hazmerreir del mundo post mortem , destinado a pasar la eternidad entera en el sanitario, condenado a no poder resolver ese asunto que, por razones del azar, tuvo que dejar irremediablemente a medias. Noche tras noche, día tras día, el eterno desfile de visitantes le recuerda punto por punto y palabra por palabra la frase que tanto escucho tiempo antes de morir: “cuida tu colesterol”. Ahora ya era un poco tarde para lamentarse de no hacer caso, pero es que jamás lograba avanzar ...

Gracias (Carta introspectiva).

Gracias por tus silencios largos, por tus sonrisas de niña, por el temblor de tu pecho, por el sabor de tus labios. Porque aún y cuando hayan pasado todos estos años, tantas historias, conservo conmigo tu recuerdo, una canción y un lugar en mi mente. Me siento un completo idiota, pero hay que reconocer las cosas y no he podido olvidarte, te quedaste clavada en mi alma, quién sabe hasta cuando, quién sabe hasta donde. He sido un total desastre desde que no estas aquí, he roto muchas reglas y mil catástrofes me han arrasado. No, no es mi intención dar a entender que con tu regreso todo lo que está mal en mi vida mágicamente desaparecerá y que ésta, mi vida por fin tendrá sentido. No soy ingenuo, contigo, sin ti, lo que haga de mi vida, únicamente, depende de mi, lo bueno y lo malo, en realidad escribo esto por otras múltiples razones. La primera, aunque trillada, es que quiero, en este ultimo intento, cerrar este ciclo que ya tiene demasiado tiempo ab...

Para Melissa

Me es cansado buscar  a través de tantas calles, avenidas, calzadas y callejones la sombra de tu cuerpo. Sueño con el fantasma de tu voz, me gusta imaginar el tono y el timbre  de la melodía de tus palabras, de la sinfonía de tu aliento. Me atrevo a soñarte de día, al caer la noche y cuando mi mente acomplejada del ensueño no tiene algo en extremo importante. Tengo los pies en la tierra, comprendo que todo esto es unilateral, que soy sólo yo quien pone la mente en las nubes. Pero sabes, no me importa, he pasado por mucho, por tanto, que el ilusionarme contigo es de alguna manera terapéutico. Eres la prueba de que puedo querer, porque te quiero sinceramente, eres un pedacito de cielo  que vino a caer en este lugar, y eres para mi, como lo dijo un personaje de mi gusto culposo del cine, mi nuevo sueño. Mentiría si te dijera que no espero nada, que todo esto lo hago por altruismo o por desahogar mi alma atormentada, pero todo eso seri...

Fobia.

Tengo miedo, el miedo vacío de las mañanas sin café, el tedio de lo mismo día tras día, al pasado que me abofetea y se burla de mi presente. Temo al inexorable paso del tiempo, a la sonrisa cansada de mi vejez que más que alegría refleja el pesar de los fantasmas de mis sueños muertos. Me apresa el pánico de la incongruencia, del puñal que se esconde tras la sonrisa, de la mentira maquillada de verdad, a la traición y su gélido beso. Si me hago un ovillo a la espera de que todo pase y termine, estaré perdiendo el tiempo. El mundo me aterra y a la vez me espabila me amenaza y me reta, pero así es, está en la naturaleza del mundo, éste lugar pertenece a los fuertes, a los débiles aún nos queda mucho por luchar. Paliacci.

Te odio

Te odio. Y vuelvo a odiarte de nuevo, con ese odio que sólo me repite que te quiero, porque me llenas de celos, porque me dejas minutos inciertos, porque recorro la ciudad, con miedo de encontrarte probando otros besos. Hay días que te odio con ese odio, que es tan fuerte como te quiero, y el odio me hace decirte que quisiera estar muerto, que me coman gusanos, que se desgaste mi cuerpo, que te hagan sentir culpable de saberme en el infierno. Y te odio de nuevo. Y te pienso, con cuanto odio te pienso, me encanta pensarte para recordar que quiero olvidar que te estoy queriendo. Y te veo en mis sueños. Y sueño que te odio y te lo repito (ahí donde sí puedo decírtelo de frente) - te odio - te doy mis motivos, te doy adjetivos, te digo que te odio porque sigo vivo. Tal vez si muriera dejaría de odiarte, tal vez si muriera mi cuerpo estaría tranquilo y dejarías de lastimarle. ...

Ideario.

"Cuéntame una historia", "escribamos un libro", "me enamoré de tu cuento", "tan lindo tu poema"; ¿Cuántas han sido las frases que he oído de la voz de tantas mujeres que han hecho volar mi imaginación y dar un vuelco en el corazón?; he perdido ya la cuenta, si es que alguna vez existió alguna, pero no es ese el motivo que me induce a escribir esta tarde, creo es una pérdida de tiempo adentrarse en semejantes divagaciones, y sin embargo, ¿no es acaso una de las mejores maneras de perder el tiempo?, recordar viejas batallas, esas grandes victorias, aquellas penosas derrotas y esas heridas en el costado del enemigo que sabemos aún le duelen, al menos cuando hace frío. Recordar es volver a vivir, lo dice el proverbio popular y es tan aterradoramente cierto como para ignorarlo, sorprenderse a si mismo dentro del embeleso de bellos tiempos pasados, en el análisis critico de los errores, en la amarga contemplación de nuestras tragedias es en parte lo qu...

Tus ojos.

Hurgando por ahí en las antigüedades del recuerdo uno se encuentra este tipo de cosas que le hacen tener ganas de tantas cosas y al final de ninguna concretamente, de antaño presento:  Tus ojos. Y te veo, veo tus ojos, y veo un poco más profundo, ya no eres cuerpo, no eres persona, eres “ser”, eres costumbres, eres ideales, motivos, preocupaciones, gustos, enojos, ilusiones, esperanzas, y un sinfín de emociones más. Parpadeo y todo se reduce a tu sonrisa, a tu respiración y a nuestra platica interminable, ese es mi presente, como me gusta estar, aquí junto a ti, sosteniendo tu mano, y charlando sin parar. Un parpadeo más, de alguna manera sé que, tú también exploras más allá del fondo de mis ojos, ventanas siempre abiertas cuando tú las quieres mirar. Sé que también descubres, mil y un cosas, curiosidades, interrogantes, complejidades y excentricidades, mi montón de cachivaches culturales al que tanto me aferro. Una sonrisa...

En vela.

He pasado más de mil noches en vela pensando en tus huesos, en la carne y la piel que los reviste y en tu pelo que adorna tu caminar. Jamás mis ojos te han visto desnuda pero para mi mente no es obstáculo, incluso he dibujado tu silueta bajo mis párpados para verte cuando cierro los ojos. El problema de soñarte por las noches, es que mis mañanas siguen siendo frías y mis tardes tan aburridas como acostumbran; la ausencia de tu esqueleto cala en el mio. En el mundo ideal de mis sueños el sol mendiga caridad en las iglesias porque tu mirada alumbra mas que tu piel, las flores te miran envidiosas al pasar pues su perfume no es nada después del tuyo, ha estallado una huelga de las aves del mundo porque no hay melodía que iguale el sonido de tu voz; y claro está, en ese mundo ideal tú y yo caminamos de la mano. Entonces despierto y la realidad inmisericorde me recibe como un balde de agua fría, con un omn...

Purgatorio.

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A veces me da por querer ser, ese ingenuo feliz que antes fui, ser ese que creía en los conceptos del amor, de la pasión y las personas. Me es difícil creer, me es difícil confiar y lo que más me duele, me es difícil amar. Esta desconfianza, esta dificultad me aleja, me envenena de soledad y me abruma. Quisiera conocer el momento exacto en que me convertí en el monstruo que soy. Ese que lleva su soledad a cuestas, a donde quiera que vaya, como si fuera cosa propia. Y sin embargo esta mañana al salir a la calle revisé mis bolsillos frente a la puerta, de rutina, llaves, teléfono, dinero y mi soledad en la cartera, apenas lo necesario para cumplir con el día, lo demás, poco y mucha, se quedó en casa. No importa si quisiera o no ser feliz, la verdad es que no lo intento, existen cosas que me preocupan más; si para la gente la soledad es un infierno, entonces ¿existe un paraíso para los que nos da igual?

Mentiras

Y es que no tienes idea de cuanto te he mentido, de cuantas veces mis labios han cambiado la verdad, las ocasiones en que la realidad que sabes de mi, no es sino una ilusión que he creado para ti nada más. No, no tienes idea y lo peor o lo mejor de todo es que no he sentido culpa ninguna de esas veces. Ni al principio, porque me justificaba, ni al final, cuando ya me parecía un dulce placer. Que te lo confiese ahora no tiene nada que ver con un acto de redención o de calmar mi conciencia; para nada, si lo hago ahora es porque la verdad se vuelve de manera inevitable más grande que la mentira. Muchas de esas veces en las que he mentido, ni siquiera he pronunciado palabra alguna, fue más como un acto de resistencia natural que un acto de comunicación distorsionada. Sabes existen momentos de mi que no conoces, en los que estuviste presente y sin embargo, en realidad yo no lo estaba tanto, en los que estaba ausente, en que estaba lejos. ...